Recordemos que, desde luego, es la forma de turismo más antigua, ya que cuando aún no existían medios de locomoción, los antiguos griegos y los patricios romanos ya practicaban lo que hoy conocemos por senderismo, para retirarse a sus villas costeras a disfrutar de placenteras y reconfortantes jornadas de ocio.
Que duda cabe, que el recorrer los senderos de cualquier bella región a nuestro aire nos proporciona la pausa y la tranquilidad necesarias para percibir aromas, colores y matices, que permanecerían vedados a nuestros sentidos si recorrieramos esa misma región en coche, tren o avión. De esta forma nos confundimos con el paisaje y nos mimetizamos con los lugareños, para llegar a experimentar una serie de sensaciones exclusivas reservadas unicamente al caminante o peregrino.
Así pues, desde estas páginas os animamos a recorrer el Camino de Santiago este verano o a imitar a Jose Antonio Labordeta en esa magnífica serie de televisión llamada "Un país en la mochila". Eso sí, reservad con antelación una posada para el final de cada etapa de vuestro peregrinaje, para poder disfrutar de unas buenas viandas y de una mullida cama, y así recargar fuerzas de cara a la siguiente jornada.