Por tanto, el producto resultante de las explotaciones ecológicas suele presentar una textura más natural, y sobretodo, un sabor de mucha más calidad e intensidad que los productos hortofrutícolas normales. Además se intensifican las propiedades nutritivas de los citados alimentos con los consiguientes beneficios para la salud que ello supone.
Si a todo esto añadimos los beneficios para el medio ambiente que supone la no utilización de los productos químicos antes referidos, nos encontramos ante un tipo de producto agroalimentario que satisface todas nuestras expectativas, ya no sólo en cuanto a calidad sino también en cuanto a un origen más natural.
Pero no sólo estamos hablando de frutas y verduras, sino que también podemos acceder a miel, carne, quesos y aceite de producción ecológica que seguro que también harán las delicias de nuestro paladar, aunque tengamos que pagar un ligero sobreprecio que no debería representar un obstáculo para comprar este tipo de productos.