Así pues, se ha estabilizado la provisión de alimentos a nivel mundial, y de momento, parece que ya no está sometida a altibajos, como por ejemplo, los preovocados por la crisis alimentaria del pasado año, según se señala en un informe de la FAO llamado "Perspectivas alimentarias".
Otra nota positiva que aparece en el citado informe, es que los precios han registrado un descenso bastante notable con respecto a los del año pasado, pudiéndose cuantificar esta caída en alrededor de un tercio con respecto a los máximos que se alcanzaron en junio del año pasado. Aunque no nos debemos olvidar de que en países en vías de desarrollo, determinados alimentos siguen presentando precios que los mantienen fuera del alcance de las capas más pobres de la sociedad.
Como ya hemos referido al principio de esta crónica, la magnífica cosecha de cereales de este año, unida a la cosecha record de 2008, ha hecho que las reservas mundiales de este elemento imprescindible para luchar contra la pandemia del hambre, ha hecho que incluso se recuperen las reservas mundiales a niveles que no se veían desde hace muchos años.
Otro aspectos a reseñar del citado informe, es que la demanda de azucar, sobre todo impulsada por el consumo de los países en vías de desarrollo, se situará por encima de la producción de la cosecha de 2009, con lo que habrá que echar mano de las reservas acumuladas para satisfacer el consumo.
Por último, hay que destacar que la crisis económica, junto con "incidentes" como el de la Gripe Porcina, está generando un fuerte descenso en la demanda de pescado, carne y productos lácteos, lo que a su vez está provocando una caída de los precios en todo el mundo.